México evita aranceles estadounidenses por ahora pero presión aumenta
México ha logrado evitar los aranceles más severos amenazados por la administración del presidente Donald Trump gracias a la protección del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y a la profunda integración de cadenas productivas industriales binacionales. Sin embargo, la presión sobre la relación comercial se intensifica conforme la Casa Blanca abre múltiples frentes que mantienen la incertidumbre sobre inversionistas y empresas de ambos lados de la frontera.
Desde el primer día de su segundo mandato el 20 de enero de 2025, Trump instruyó analizar posibles aranceles contra México, Canadá y China. El 1 de febrero la Casa Blanca anunció oficialmente un arancel adicional del 25% a todas las importaciones mexicanas alegando la "extraordinaria amenaza que representan los inmigrantes ilegales y las drogas, incluido el mortal fentanilo". Esta amenaza inicial marcó el tono de una relación bilateral caracterizada por tensión constante durante 2025.
Negociaciones y prórrogas sucesivas
La presidenta Claudia Sheinbaum logró pausar por un mes la entrada en vigor de los aranceles anunciados tras conversaciones con su homólogo estadounidense el 3 de febrero de 2025. Ambos gobiernos acordaron establecer grupos de trabajo en comercio y seguridad, con México comprometiéndose a reforzar la frontera norte enviando 10,000 elementos de la Guardia Nacional, mientras Estados Unidos aceptó trabajar conjuntamente para evitar el tráfico de armas hacia territorio mexicano.
El 31 de julio de 2025, tras otra llamada telefónica entre ambos mandatarios, la presidenta mexicana logró una prórroga adicional de 90 días para la entrada en vigor de aranceles del 25% a todas las importaciones. "Se salvaguarda el T-MEC", declaró Sheinbaum en aquella ocasión, destacando la importancia del tratado comercial como escudo protector de la integración económica norteamericana.
Exenciones parciales y aranceles selectivos
México ha quedado exento de aranceles generalizados debido al T-MEC, pero Estados Unidos ha aplicado gravámenes del 25% para bienes que están fuera del tratado, así como tarifas similares para acero, aluminio y vehículos. Esta estrategia selectiva permite a la administración Trump presionar sectores específicos sin violar formalmente las obligaciones del tratado comercial trilateral.
La aplicación de estos aranceles selectivos ha generado disrupciones en cadenas de suministro binacionales altamente integradas, particularmente en sectores automotriz y manufactura de componentes metálicos. Empresas de ambos países enfrentan costos adicionales y complejidad administrativa que reducen la competitividad de productos norteamericanos en mercados globales.
Percepción de México como ganador relativo
En Estados Unidos, varios analistas consideran que México emerge como el gran ganador de la política arancelaria de Trump. A finales de diciembre de 2025, tras consultar a diferentes expertos, el diario The Wall Street Journal indicó que, debido a que los aranceles impuestos a México son menores que los aplicados a la mayoría de países, y dado que la política estadounidense busca limitar compras a China, las importaciones desde México están cubriendo parte significativa de la demanda estadounidense.
Esta situación ha fortalecido la posición de México como plataforma de exportación hacia el mercado estadounidense, atrayendo inversiones de empresas asiáticas y europeas que buscan acceso privilegiado al consumidor norteamericano. El fenómeno del nearshoring se ha acelerado durante 2025, con múltiples anuncios de nuevas plantas manufactureras en estados fronterizos mexicanos.
Riesgos latentes y revisión del T-MEC en 2026
A pesar de los resultados favorables hasta ahora, México enfrenta riesgos significativos durante 2026. La atención se centrará en la evolución de las negociaciones del T-MEC, dado que el tratado incluye cláusulas de revisión periódica. No se descarta un proceso de renegociación más amplio que podría modificar términos fundamentales del acuerdo comercial trilateral.
Consultoras especializadas advierten que la relación bilateral permanecerá volátil, sujeta a cambios súbitos de prioridades en Washington y a presiones políticas internas en ambos países. La estrategia mexicana de combinar concesiones en materia de seguridad y migración con defensa firme de intereses comerciales ha funcionado hasta ahora, pero su efectividad futura dependerá de la capacidad para mantener equilibrios delicados en un entorno político estadounidense cada vez más polarizado y proteccionista.